MAR DEL PLATA.– Una serie de olas potentes que avanzaron sobre la costa luego de una inesperada y pronunciada bajamar hizo estragos en gran parte de las playas de esta ciudad, Santa Clara del Mar y Mar Chiquita, que derivaron en decenas de rescates de bañistas por parte de guardavidas, 35 heridos y la muerte de una persona.
Se trata de un bañista que estaba en cercanías de un grupo de pescadores en un sector de la laguna de Mar Chiquita cuando ingresó esa potente corriente que encontró en la costa a decenas de miles de personas, a media tarde, en una jornada a pleno sol y con picos de más de 38 grados de temperatura.
Según pudo saber LA NACION, el fallecido es un hombre de quien no se brindaron hasta el momento detalles de identidad ni lugar de origen. En el caso trabaja el fiscal Ramiro Anchou, del Departamento Judicial Mar del Plata, que abrió causa por averiguación de causales de muerte y los indicios serían un fallecimiento a consecuencia de asfixia por inmersión.
En principio la víctima, que estaba con su pareja a pocos metros, habría caído por la fuerza de esas olas cuando caminaba con el agua no más allá de las rodillas. “No sabía nadar”, acotaron quienes lo conocían. Fue arrastrado por la correntada y no logró ser asistido a tiempo, ya que la mayoría de la gente, en medio del caos, intentó la retirada y buscar a los suyos, en procura de asegurarse lo más lejos posible del mar. El fallecimiento también fue confirmado por Fabián García, director de Defensa Civil bonaerense.
Andrea Lescano, directora de Seguridad en Playas de Mar Chiquita, también confirmó este fenómeno que sorprendió a toda la costa del distrito, desde Santa Clara hasta la Laguna de Mar Chiquita, escenario de la tragedia. En ese orden, también aclaró, se fue dando el avance de la ola sobre tierra.
“Había seis pescadores y un bañista que estaba con el agua en las rodillas, se generó una ola y los arrastró contra el sector de la reserva, del otro lado de la laguna”, explicaron sobre una situación que implicó la primera asistencia de pescadores que estaban en la zona y luego un bote de excursiones de pesca que fue a rescatar a la víctima, con guardavidas y un desfibrilador. La víctima fue trasladada al centro de salud, pero ya sin signos vitales.
La muerte se registró en la denominada “boca” de la Laguna de Mar Chiquita, allí donde las corrientes ingresan al territorio de este balneario, dando forma a uno de los únicos espejos de agua salada. Es también uno de los puntos pesqueros más buscados por los amantes de esta actividad deportiva. “Se lo llevó a una zona más profunda y el muchacho no sabía nadar”, describió uno de los guardavidas y dijo que la misma fuerza del mar lo arrastró hacia el sector más alejado del puesto de seguridad.
En Santa Clara del Mar se dio una complicación con otros bañistas que, en coincidencia con esta gran ola, sufrió un paro cardíaco. Pudo ser asistido sobre la playa por los guardavidas, trasladado en ambulancia e internado en Mar del Plata. En principio, fuera de peligro.
Como consecuencia del efecto de arrastre de estas olas violentas se reportaron, también a partir de datos aportados por el municipio, unos 35 heridos con distintas lesiones que incluyen golpes y cortes, pero en ningún caso de gravedad.
Quienes vivieron esta situación refieren la desesperación que generó, en particular porque arrasó todo lo que había en la orilla, desde reposeras a sombrillas. Y encontró a gran cantidad de gente en el agua, lo que demandó asistirse unos a otros, en particular a los más pequeños y los adultos mayores.
“Nunca vi nada igual”, aseguró Maximiliano Prensky, guardavidas de la zona de El Torreón. Describió que vino “un mini tsunami” que hizo correr a la gente en busca de superficie seca y segura, en la arena. “Sacamos a seis o siete personas mayores y a silbatazo sacamos a la gente del agua”, dijo a LA NACION.
Este paso fue el que siguió a una inesperada y muy pronunciada bajamar que generó una enorme superficie de playa. Frente al calor, la gente avanzó y se acomodó tan cerca como pudo de ese límite al que llegaba el mar, siempre en busca del fenómeno refrescante.
Lo que siguió a continuación fue la crecida, en olas sucesivas, de no tanta altura pero si con mucha fuerza. “Tomamos la moto de agua porque los botes estaban en rescates”, dijo sobre el apoyo de móviles que tuvieron que desplegar. Incluso para rescatar a nadadores que en la zona frecuentan con recorridos extensos. “Se generó como un agujero negro en la punta de la escollera”, aseguró Prensky y agregó: “Lo que se vivió “nunca lo habíamos visto por aquí”.
Situación muy similar reportan desde el sector de Punta Mogotes, donde se multiplicaron las corridas porque el mar avanzó de repente, firme y ganó terreno en segundos. “Más de 50 metros más allá de donde cinco minutos había estado”, explicaron.
Desde La Caleta, en el partido de Mar Chiquita, bañistas también reportaron a LA NACION que fueron dos olas sucesivas y sostenidas las que avanzaron. Allí, donde la playa es angosta, el mar avanzó sobre casi toda la superficie. “Se llevaba reposeras, ojotas, todo lo que estaba sobre la arena”, contaron. “Se retiró el mar, estábamos con el agua arriba de los tobillos y en cinco segundos la teníamos a la altura del pecho”, contó Gastón, que estaba en la zona entre Cobo y La Caleta. “Alcanzamos a agarrar a los chicos, que se asustaron y lloraban, no entendíamos qué pasó”, dijo.
Desde la Municipalidad de Mar Chiquita describieron el episodio como una “súper ola” o “mini tsunami” que demandó la intervención de las distintas áreas de servicio de Seguridad en Playas.
Alejandro Bolufer, coordinador de Guardavidas, dijo que la víctima estaba visitando a sus padres, que residen en Mar Chiquita. Y que lo rescataron en la laguna de Mar Chiquita con apoyo de un bote, junto con otros jóvenes que también fueron rescatados por el personal a cargo de cuidar a los bañistas.
“Fue una ola repentina, de arrastre, en un segundo nos agarró desprevenidos a todos”, dijo a Teleocho Informa y aseguró que todo “fue muy rápido” y que duró “30 o 40 segundos”.
Alejandro Acciaressi, también miembro de la coordinación del servicio de guardavidas en Mar Chiquita, insistió que lo que pasó “no fue una ola”, sino “una crecida repentina e inesperada”.
El reporte oficial de ese municipio recordó que tras el suceso fenomenal se dispuso la evacuación inmediata de playas y que si bien estaba previsto un aumento de viento, “no había manera de prever la magnitud de olas que podía generar”.
Walter Dragani, ocenógrafo, dijo que este fenómeno “puede volver a ocurrir”, en una conversación con TN. “Son frecuentes pero pequeños, de 30 centímetros, estos fenómenos”, manifestó.


