El presidente Javier Milei encabezó este sábado por la tarde, en Santa Fe, el acto central por el 213 aniversario del Combate de San Lorenzo en el marco del cual se formalizó el traslado del sable corvo del General José de San Martín desde su emplazamiento en el Museo Histórico Nacional para quedar bajo custodia del Regimiento de Granaderos a Caballo en eñ cuartel porteño de Palermo.
“La gesta sanmartiniana fue una verdadera revolución. La visión y el liderazgo de nuestros próceres liberaron a las colonias de un estado tiránico, un estado que no estaba preocupado por el crecimiento y la prosperidad de los habitantes del Nuevo Mundo, sino que solo buscaba defender sus privilegios", señaló Milei en su discurso.
Como único orador del acto, el Presidente enfatizó que “el mundo antes de la Revolución era un mundo estancado, atrasado e injusto; era un mundo invertido. La Revolución rompió con el pasado de opresión y puso a las Provincias Unidas de pie por primera vez en su historia, enderezó lo que estaba invertido y nos permitió convertirnos en poco menos de un siglo en una nación que sería potencia“.
Ante una multitud estimada en 60.000 personas, Milei dedicó parte de su discurso a responder a las críticas y la polémica por la decisión oficial de trasladar la reliquia sanmartiniana desde el Museo Histórico Nacional al Regimiento de Granaderos.
En ese sentido, recordó que el Sable Corvo de San Martín “fue robado no una sino dos veces por la Juventud Peronista, en 1963 y 1965, durante un gobierno democrático, en lo que no puede ser llamado de otra manera que un acto de terrorismo contra el patrimonio nacional".
“Tras haber sido hallado y devuelto al Ejército en 1967 mediante un decreto, el sable quedó finalmente bajo la custodia definitiva del Regimiento de Granaderos a Caballo. Allí permaneció casi 50 años hasta el año 2015, cuando por orden de la expresidenta fue trasladado nuevamente al Museo Histórico Nacional. No deberá sorprender que quienes habían robado el sable en los 60 fueron invitados a la inauguración de la sala donde sería exhibido. Por eso no es de extrañar que hoy este mismo sector pone el grito en el cielo por lo que en realidad es un acto de justicia histórica”, detalló.
Y, con firmeza, planteó que “los argentinos no nos vamos a dejar manipular: esos nos llaman colonizados y vendepatria pero hicieron todo lo posible para empobrecernos y perder el respeto del mundo. Nos dicen cipayos, pero desfinanciaron y desprestigiaron a nuestras Fuerzas Armadas, dejándonos indefensos. Nos acusan de unitarios, pero exprimieron al interior productivo durante décadas para subsidiar al Gran Buenos Aires y a los clientes del Estado", arrancando aplausos de los asistentes.
Y concluyó: “Nuestra tarea es poner las cosas en su lugar. Hoy entendemos que el sable corvo es más que un objeto histórico: es una reliquia nacional que tiene incrustada en ella el alma de nuestra nación y que porta en ella también el espíritu de la independencia y la certeza de que somos un país soberano. Mientras el sable esté resguardado, sabremos que somos argentinos y sabremos también que nuestra misión de llevarle libertad al continente sigue más viva que nunca".
La actividad oficial tuvo lugar a partir de las 19 en la localidad de San Lorenzo, más precisamente en el Campo de la Gloria, donde las tropas nacionales enfrentaron a los realistas hace más de dos siglos. Aunque es el símbolo máximo de la gesta, el sable corvo no fue utilizado por el Libertador en esta batalla específica, aunque sí en el resto de la campaña continental.
Entre 30 y 40 integrantes del cuerpo de Granaderos recrearon la histórica “carga de caballería” desde el lugar exacto de los hechos hacia el río.
La pieza histórica salió del museo porteño a las 8:45 custodiada por personal de seguridad, conservación y una guardia del Regimiento de Granaderos a Caballo, y arribó a Aeroparque a las 11:00 para su vuelo hacia la ceremonia.
El traslado generó escenas de profunda emoción en Buenos Aires. Fuentes del Museo Histórico confirmaron que el público, mayoritariamente joven, dejó mensajes emotivos en el libro de visitas y que “hubo gente que se iba llorando” al despedir el objeto que permaneció allí desde 2015.
Cabe recordar que el 3 de febrero el Poder Ejecutivo dispuso “el traslado del Sable Corvo del Libertador General Don José de San Martín desde el Museo Histórico Nacional hacia la sede del Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín”.
La medida se formalizó a través del Decreto 81 de 2026, publicado en el Boletín Oficial, y estableció que el símbolo histórico será trasladado de manera definitiva a la Avenida Luis María Campos 554 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, “donde el Regimiento tendrá la responsabilidad de su preservación, seguridad e integridad conforme a las normas y protocolos aplicables”.
“El Sable Corvo integra el patrimonio histórico de la Nación Argentina y constituye uno de los símbolos más representativos de la soberanía nacional y de la consolidación de la independencia”, según destacan los considerandos del decreto. El bien fue donado al Estado Nacional en el año 1897 con la finalidad de asegurar su preservación y custodia estatal.
La norma derogó el decreto de 2015, firmado durante la gestión de Cristina Kirchner, que había dispuesto el regreso del sable al museo para su exhibición permanente. Según el actual Gobierno, su permanencia en el regimiento “restituye su contexto histórico propio” y garantiza mejores condiciones institucionales de resguardo.
La medida generó la renuncia de la directora del Museo Histórico Nacional (MHN), María Inés Rodríguez Aguilar, y la presentación de una medida cautelar de los descendientes de los herederos del sable para impedir que se concrete el cambio de custodia.
La Casa Rosada fundamentó la decisión en la idea de devolver el arma a la unidad militar directamente ligada a la vida de San Martín.
Desde el Ejecutivo recordaron que el sable fue robado en dos oportunidades cuando estaba bajo custodia del MHN, en los años 1963 y 1965.
Según pudo saber El Cronista, los descendientes del donante original solicitaron una “prohibición de innovar” para que el sable permanezca en el Museo Histórico Nacional, tal como —afirman— fue establecido como condición expresa en la donación aceptada por el Estado en 1897.
La acción fue presentada por Mercedes, Sebastián y María Rosa Terrero, junto a sus hijos Malena Terrero y Candelaria Domínguez Cossio, quienes se acreditan como herederos legítimos de Juan Nepomuceno José Miguel Buenaventura Terrero y Villarino, vinculado históricamente con la cadena de custodia del arma.
En el escrito, los demandantes sostienen que “cualquier modificación respecto del destino del sable corvo alteraría de manera directa el patrimonio histórico y cultural de la Nación”y violaría el cargo impuesto en la donación.
En su presentación judicial, los herederos argumentan que el sable fue donado por la familia Rosas-Terrero bajo la condición de que fuera depositado y exhibido en el Museo Histórico Nacional, punto que —según remarcan— surge de la correspondencia histórica intercambiada con el entonces director del Museo, Adolfo Carranza, y del decreto de aceptación firmado en marzo de 1897.
“El histórico objeto fue donado con la condición de que sea depositado en el Museo Histórico Nacional”, sostienen, y agregan que ni el Poder Ejecutivo ni el Congreso tendrían facultades para modificar ese destino.
La presentación plantea que, si se incumple el cargo impuesto en 1897, podría habilitarse incluso la revocación de la donación conforme al Código Civil y Comercial.
Sin embargo, la Justicia Federal rechazó el jueves último la medida cautelar que habían presentado los descendientes de Manuela Rosas y Máximo Terrero para evitar el traslado del sable corvo.
La jueza Macarena Marra Giménez, a cargo del Juzgado Contencioso y Administrativo Federal Número 12, no dio por probada la postura que sostiene que la donación del sable corvo haya sido “con cargo”, es decir, como obligación accesoria impuesta al Estado, en este caso, relativa al lugar de guarda, el Museo Histórico Nacional.


