La pista sobre los vuelos en helicóptero a la mansión de Pilar otra vez termina en Real Central, la empresa a nombre de Luciano Pantano y su madre Ana Lucía Conte. La compañía Flyzar confirmó ante la Justicia que fue contratada por esa firma, la misma que se utilizó para adquirir la quinta, y que le facturó un paquete de vuelos, como se acostumbra en el mercado aeronáutico.
La investigación sobre los vuelos arrancó cuando la causa estaba en manos del juez Marcelo Aguinsky, luego apartado por la Cámara Federal de San Martín, tal como pretendían Pantano y Conte, presuntos testaferros del tesorero de la AFA, Pablo Toviggino.
El juez Aguinsky citó a los pilotos para que declaren como testigos. Los dos pilotos involucrados dijeron que hacían los viajes que les indicaba la empresa y que llevaban sus propios “libros de vuelo” (que le exhibieron al juez), pero que no consignaban las identidades de los pasajeros.
Ante la consulta puntual de quién los recibía en el helipuerto de la quinta de Pilar, los dos pilotos dijeron lo mismo: que nadie los recibía y que los pasajeros abrían la puerta del helicóptero y se subían o se bajaban, según surge en el acta de su declaración.
Sin avances concretos, Aguinsky luego le pidió información a la empresa Flyzar, contratada para realizar los viajes. En ese oficio, el juez preguntó quiénes contrataron los servicios de la aeronave matrícula LV-FKY y por qué medios de pago se cancelaron esos servicios, qué tipo de cobertura de siniestros tenía la aeronave, y si era obligatorio un manifiesto de los pasajeros.
En el medio, la causa que se inició por una denuncia de los dirigentes de la Coalición Cívica Facundo Del Gaiso y Matías Yofe pasó al juzgado federal de Campana y las respuestas tardaron en llegar. Recién el último lunes, el juez Adrián González Charvay mandó a la PSA al aeropuerto de San Fernando, donde está la sede de la empresa, y se llevó un sobre lacrado con las respuestas.
Según pudo saber LA NACION a través de fuentes de la causa, Flyzar contestó que fue contratada por Real Central SRL para realizar vuelos “desde o hacia el helipuerto identificado como HNE desde el 25/04/25 a la fecha”. Y que ya se emitió al menos una factura a nombre de la firma de Pantano. Esa factura no cubre la totalidad de los viajes a la quinta.
Real Central es la misma empresa utilizada para comprar la quinta de Villa Rosa, valuada en más de US$ 20 millones. En realidad primero pasó a manos de Malte y luego se habría simulado una venta a la sociedad del monotributista Luciano Pantano y su madre jubilada.
La Justicia tiene elementos para sospechar que Pantano actuaba como testaferro. Entre otras cosas, se descubrió que utilizaba una tarjeta de crédito corporativa de la AFA, con la que pagaba, entre otros conceptos, los peajes de los autos que se coleccionaban en la quinta. Esa tarjeta registró gastos mensuales por un monto cercano a los 50 millones de pesos.
En las últimas semanas, Pantano admitió en charlas reservadas que tiene temor por el avance de las causas. En público, solo se expresó a través de su abogado.
La empresa Flyzar también informó que el helicóptero, con capacidad para seis pasajeros, está asegurado por Nación Seguros.
Sobre el manifiesto de pasajeros, la empresa explicó que “en los vuelos efectuados desde o hacia un aeródromo controlado se ha completado oportunamente el FDG (Formulario de Declaración General), ahora bien, cuando el transporte se realiza entre aeródromos no controlados, no es requerido”. Traducido: el helicóptero arrancaba el viaje vacío desde San Fernando, donde hay control de la PSA, y luego los pasajeros subían en otra parada que estaba en la Ciudad de Buenos Aires.
Desde ese lugar, hay apenas 15 minutos hasta el famoso helipuerto bautizado como “Neurus”.
