La reforma para reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales en México ha entrado a una etapa decisiva en el Senado, pero un punto central del debate, el número de días de descanso obligatorio, ha generado confusión e inquietud entre trabajadores, sindicatos y legisladores.
En un breve encuentro con medios, el senador de Morena, Óscar Cantón Zetina, afirmó que la propuesta que se discute en comisiones prioriza la reducción de horas de trabajo por semana sin alterar la garantía constitucional de un solo día de descanso obligatorio.
“Nosotros seguimos con lo que dice la actual Constitución: un día de descanso obligatorio. ¿Qué es lo importante de esta iniciativa? Son las cuarenta horas de trabajo”, subrayó el legislador, quien afirmó que con esta medida, los trabajadores percibirán el mismo ingreso por menos tiempo trabajado.
La iniciativa impulsada por el Gobierno Federal plantea una disminución gradual de la jornada laboral hasta alcanzar las 40 horas semanales en 2030, aunque sin incluir explícitamente la obligación de otorgar dos días de descanso consecutivos por semana.
Para muchos trabajadores y expertos en derecho laboral, conseguir dos días de descanso obligatorio es una demanda histórica que fortalece el equilibrio entre vida personal y trabajo. Sin embargo, el texto que se perfila en el Senado mantiene el régimen actual: un día de descanso con goce de salario por cada seis días trabajados.
Organizaciones y colectivos del sector han expresado su descontento con el actual dictamen. Señalan que mantener solo un día de descanso semanal contraviene la intención original de la reforma e incluso constituye un retroceso en los derechos laborales que se pretendían fortalecer con la reducción de la jornada.
La bancada de Movimiento Ciudadano ha advertido que la falta de un segundo día de descanso y la posibilidad de que las empresas redistribuyan las 40 horas en seis días podría perjudicar a trabajadores, especialmente en sectores donde los tiempos de traslado son extensos.
El proyecto contempla que la transición hacia las 40 horas sea progresiva; en 2027 la jornada sería de 46 horas semanales, bajando dos horas cada año hasta llegar a las 40 en 2030, permitiendo a las empresas adaptar sus procesos productivos sin afectar salarios ni prestaciones.
Además de este esquema de reducción gradual, la iniciativa incluye ajustes como el aumento del límite de horas extra permisibles y la implementación de un registro electrónico obligatorio para supervisar el cumplimiento de la nueva normativa laboral.
Cantón ha defendido que el enfoque de la reforma está en la flexibilidad y en adaptar las jornadas a las necesidades de distintos sectores productivos, más allá de un esquema rígido de días de descanso. Señaló que sectores como el energético o de servicios podrían negociar internamente la distribución de sus horas laborales siempre que se respete el tope semanal.
Ignacio Mier, coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, informó que las comisiones del Senado comenzarán el análisis de la reforma sobre las 40 horas laborales el próximo martes, dando inicio formal al proceso legislativo.
Subrayó que el objetivo es no afectar los derechos adquiridos ni las conquistas laborales alcanzadas en los últimos años, además de garantizar que la planta productiva, integrada por más de 23 millones de trabajadores afiliados al IMSS, no se vea perjudicada, considerando que la mitad ya labora bajo este esquema.


