Nueva York mantiene el sistema de cambio de horario establecido por la ley federal. El próximo ajuste será en marzo, lo que dará inicio al Daylight Saving Time (DST) y marcará el final del Eastern Standard Time (EST) vigente desde noviembre de 2025.
De acuerdo con Time and Date, el ajuste se realizará el domingo 8 de marzo de 2026.
Puntualmente, a las 2 hs los relojes deberán adelantarse y pasar directamente a marcar las 3 hs. Este movimiento da inicio al llamado horario de verano.
Con este cambio, el amanecer se producirá más tarde que el día anterior, al igual que el atardecer. Esto implica mañanas con menos luz natural y tardes más extensas, una característica central del DST.
Para muchos residentes, este ajuste se traduce en mayor tiempo de luz después de la jornada laboral.
El horario de verano permanecerá activo durante casi ocho meses. Su final está previsto para el domingo 1° de noviembre de 2026, cuando a las 2 hs los relojes deberán atrasarse para volver al estándar.
Esto permitirá recuperar una hora de sueño durante la madrugada, pero también implicará tardes con menos luz solar en los meses siguientes.
Estas modificaciones no solo impactan en la vida cotidiana de las personas, sino que también influyen en sectores como el transporte, la educación, la economía y la salud pública. Por ese motivo, el sistema suele reactivar el debate sobre la conveniencia de mantener o eliminar el sistema.
El sistema de cambio de hora en Nueva York responde a una regla general que se aplica en la mayor parte de EE.UU. Por disposición federal, el DST comienza el segundo domingo de marzo y finaliza el primer domingo de noviembre. Esta normativa se encuentra respaldada por la Ley de Horario Uniforme, vigente desde 1966.
Bajo este marco legal, los estados pueden optar por no aplicar el DST y mantenerse todo el año en el estándar. Sin embargo, la legislación federal no permite, por el momento, adoptar el horario de verano de forma permanente sin una autorización del Congreso.
Nueva York se ajusta plenamente a esta normativa. Durante los meses cálidos, la ciudad opera bajo el huso horario Eastern Daylight Time (EDT, UTC-4), mientras que en invierno regresa al Eastern Standard Time (EST, UTC-5). Este esquema se repite año tras año, salvo que se produzca un cambio legislativo a nivel nacional.
En la práctica, la mayoría de los habitantes de Nueva York no necesita realizar ninguna acción para modificar la hora. Los teléfonos móviles, computadoras, tabletas y relojes inteligentes suelen actualizarse de manera automática, siempre que estén conectados a internet y cuenten con el sistema operativo actualizado.
No ocurre lo mismo con todos los dispositivos. Los relojes analógicos, los modelos digitales más antiguos y algunos sistemas electrónicos requieren un ajuste manual. Por ese motivo, cada cambio implica una verificación adicional para evitar desajustes en citas, horarios laborales o alarmas.
A lo largo de las décadas, el cambio ha generado un debate persistente en EE.UU. Según Time and Date, entre los argumentos a favor, se mencionan:
Sin embargo, también se han documentado efectos adversos:
En términos energéticos, los beneficios del horario de verano son cada vez más discutidos. El uso extendido de dispositivos electrónicos y sistemas de climatización ha reducido el impacto que esta medida tenía en décadas anteriores.

