El Super Bowl 2026 generará una derrama nacional de 56,000 millones de pesos por el consumo que realizan las familias para disfrutar la transmisión del evento, lo que representaría incremento de 12% en el sector comercio de México frente a la estimación de 2025, cuando se reportaron ventas por 50,000 millones de pesos, estimó la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco Servytur).
México es uno de los mercados más relevantes para este evento de Futbol Americano que en esta ocasión se lleva a cabo en San Francisco, California en Estados Unidos, pues se estima que más de 210 millones de personas lo verán a nivel mundial y que México es el segundo mercado más importante, con alrededor de 7 de cada 10 adultos como espectadores.
Se estima impacto en 3 millones 567,000 establecimientos y un efecto positivo en cadenas productivas, como la exportación de 127,000 toneladas de aguacate, equivalente a los 350 millones de dólares.
Dicho monto contempla restaurantes, bares, casinos y cantinas; venta de alimentos y bebidas; tiendas de conveniencia y autoservicio; mercados públicos; suscripciones en plataformas de streaming y transporte, entre otros giros.
De acuerdo con el análisis de la Confederación, para 2026 se estima que el consumo se concentra principalmente en alimentos y bebidas para reuniones en casa, así como en visitas a restaurantes, bares y comercios.
“El Super Bowl es un ejemplo claro de cómo la convivencia y el consumo responsable activan la economía local. La clave es que esta derrama se traduzca en ventas para los negocios familiares, empleo y proveeduría en las comunidades”, señaló el presidente de Concanaco, Octavio de la Torre.
En cuanto a hábitos de consumo, la Confederación citó que, según Kantar, en 2025 la cerveza fue la bebida favorita con 77% de preferencia, seguida del refresco con 74%.
El empresario hizo un llamado a consumidores y comercios para que esta temporada se viva con beneficios compartidos: comprar local, preferir negocios establecidos, aprovechar promociones transparentes y mantener prácticas responsables que fortalezcan la economía del barrio y la ciudad.
“Cuando el consumo se queda en la comunidad, el bienestar también se queda”, expuso.

