En un trámite expeditivo, la Cámara de Diputados dio en la noche del jueves el primer paso en la ratificación del tratado entre la Unión Europea y el Mercosur firmado el 19 del mes pasado. El Gobierno aspira a que la Argentina sea el primer país en aprobar el acuerdo, para así aventajar a sus socios del Mercosur en la negociación de los cupos para la exportación de productos a Europa.
El oficialismo contó con una mayoría por demás holgada para aprobar la iniciativa: 203 votos fueron afirmativos, 42 negativos y cuatro se abstuvieron. Prácticamente la mitad de los integrantes del principal bloque opositor, Unión por la Patria -incluido su jefe de bloque, Germán Martínez- votó a favor del tratado por considerar que permitirá ampliar mercados, fortalecer las economías regionales y mejorar la inserción internacional del país.
El tratado crea un espacio económico integrado de más de 700 millones de personas, que en conjunto representan alrededor del 30% del PBI mundial y cerca del 35% del comercio global. El pacto implica la eliminación progresiva de aranceles para la mayoría de los productos que comercian ambas regiones y promete impulsar inversiones y exportaciones, sobre todo de las economías regionales con base en la producción primaria.
La mayoría de los discursos de los legisladores enfatizaron el paso histórico que representa este tratado y la necesidad de su rápida aprobación.
“El objetivo es ampliar y facilitar el comercio de bienes y servicios, reducir las barreras arancelarias y para arancelarias, promover la seguridad jurídica y fortalecer la integración en cadenas globales de valor. Hablamos de fomentar las inversiones productivas, hablamos de garantizar los mecanismos transparentes de resolución de las controversias”, remarcó la presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores, Juliana Santillán (La Libertad Avanza).
“No ratificar sería negar una oportunidad, sería quedar atrás mientras otros avanzan. Este acuerdo no es un punto de llegada, es un punto de partida”, insistió.
“¿Por qué es tan importante para la Argentina? -se preguntó, a su turno, el diputado Damián Arabia (LLA), presidente de la Comisión de Mercosur-. Porque ganamos un acceso preferencial a un mercado muy exclusivo que nos va a permitir eliminar las tasas a las exportaciones del Mercosur en un 92% a la Unión Europea, y las tasas a las importaciones del 91% a nuestra región. Esto significa que la amplia mayoría de los aranceles podrán ser gradualmente eliminados, y en algunos sectores determinados, como el caso de nuestro sector agrícola, logrará la eliminación del 99% por ciento de los aranceles a nuestros productos".
“La urgencia es importante −enfatizó la cordobesa Alejandra Torres (Provincias Unidas)−. Este tratado contiene tres pilares: el comercial, el de cooperación y el de diálogo político. El comercial es el que abrirá un intercambio de productos en beneficio para toda la sociedad: nos permitirá una de cuatro empresas exportadores del país puedan destinar sus productos a Europa”.
“Con este acuerdo podremos triplicar el actual mercado que nos ofrece el Mercosur. Esto es vital para la Argentina, que hace una década que no crece”, enfatizó el diputado Javier Sánchez Wrba (Pro), quien enfatizó que es una “mentira” que el tratado afecte la industria argentina.
“La mayor parte de lo que importamos de Europa no son bienes de consumo final, sino bienes de capital. La reducción de los aranceles de esos bienes permitirá bajar el costo argentino”, sostuvo.
El diputado Eduardo Falcone (MID) coincidió. “Es una oportunidad para el desarrollo argentino. Se amplían las posibilidades de importar bienes de uso y maquinarias. Habrá sectores que se beneficiarán inmediatamente, como el agro, pero también prevé plazos de adaptación suficientes para la industria para encarar un proceso de modernización y capitalización”, sostuvo.
Miguel Pichetto, de Provincias Unidas, enfatizó que el tratado significa “una verdadera política de Estado”. “Abre un camino de oportunidades inédito. Si hay riesgos para la Argentina no está en la comunidad europea, sino en la avanzada china en la industria textil y automotriz”, sostuvo.
Los detractores del acuerdo advirtieron sobre los perjuicios que podría traer aparejado este acuerdo para la industria. “Es un mal acuerdo, abre de manera indiscriminada el mercado para la industria, en especial la metalmecánica, la automotriz, la textil”, advirtió Santiago Cafiero (Unión por la Patria), excanciller de la gestión de Alberto Fernández.
El diputado Agustín Rossi, también de Unión por la Patria, marcó la postura contraria de una buena parte del bloque. “Es un acuerdo que fortalece del Mercosur, lo consolida como actor económico comercial y lo referencia como actor político internacional. Es un acuerdo que como peronista reivindico”, enfatizó el santafecino.
“El acuerdo se hace con una Unión Europea que tensiona con el presidente [Donald] Trump. Es un acuerdo multilateral: 27 países integran la UE, cuatro integran el Mercosur; son 31 países. En un mundo donde parece que se impone la ley del más fuerte, el acuerdo tiene tiempos, porcentajes, instituciones, da legalidad en un escenario en donde el presidente Trump quiere llevarse el mundo por delante”, sostuvo.
Por su parte, el diputado Martín Ardohain (Pro) destacó que el acuerdo establece un compromiso para la baja de las retenciones agropecuarias. “Los problemas que no pudimos solucionar los argentinos [en esta materia] este acuerdo ayuda a resolverlos, pues obliga a eliminar las retenciones en tres años y, para la soja, bajarlas a 14 puntos en 10 años. Esto nos da previsibilidad en un contexto global muy convulsionado y sin reglas”, sostuvo.
En las antípodas, la diputada Myriam Bregman advirtió que el acuerdo promoverá un “industricidio”. “Alienta una política primarizadora y profundiza el extractivismo con las consecuencias ambientales que trae aparejado”, advirtió.