Este 24 de febrero de 2026 se cumplen cuatro años desde que comenzó la guerra entre Rusia y Ucrania. Un conflicto que estalló en el 2022 y que ha marcado la geopolítica mundial, la economía europea y la seguridad internacional, con una guerra prolongada que ha dejado más de 100 mil soldados fallecidos.
Fue el mismo presidente Vladímir Putin quien anunció una "operación militar especial" en territorio de Donetsk y Lugansk, en Ucrania; acciones militares a gran escala que marcaron el comienzo del conflicto.
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Aunque la invasión ocurrió en 2022, las tensiones entre ambos países se remontan a 2014, tras la anexión de Crimea por parte de Rusia y el inicio del conflicto en la región del Donbás. Moscú ha argumentado preocupaciones de seguridad ante la expansión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte hacia el este, mientras que Kiev ha defendido su soberanía y su derecho a decidir sus alianzas internacionales.
Ante la situación, Rusia comenzó la guerra, pensando que podrían llegar a un conclusión muy pronto, sin embargo, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski se convirtió en una figura clave al consolidar el apoyo político y militar de países occidentales, lo que impidió una caída rápida del gobierno ucraniano en los primeros meses del conflicto.
La ofensiva rusa incluyó bombardeos masivos, ataques con misiles y el uso de drones en ciudades estratégicas como Kiev , Járkov, Mariúpol y Odesa. Con el paso del tiempo, los combates se concentraron principalmente en el este y sur del país.
Diversos organismos internacionales estiman que el número de muertos, entre civiles y militares de ambos bandos, asciende a más de 200 mil soldados, sin mencionar los otros miles de ciudadanos desplazados por la guerra.
Tras el inicio de la invasión, Estados Unidos y la Unión Europea impusieron severas sanciones económicas contra Rusia, afectando sectores estratégicos como energía, banca y tecnología. Esto provocó alteraciones en los mercados internacionales, incremento en los precios del gas y del petróleo, así como impactos en la cadena global de suministros.
Además, países como Finlandia y Suecia avanzaron en su integración a la OTAN, reflejando un cambio histórico en la política de seguridad del norte de Europa.
Cuatro años después, la guerra continúa sin un acuerdo de paz definitivo. Las diferencias territoriales, las exigencias de seguridad de Moscú y la postura firme de Kiev complican cualquier negociación. A ello se suma el desgaste militar, la dependencia del apoyo internacional y la incertidumbre política interna en ambos países.
Especialistas coinciden en que el desenlace dependerá tanto de la evolución en el campo de batalla como de la voluntad diplomática de las partes involucradas. Mientras tanto, el conflicto entre Rusia y Ucrania sigue siendo uno de los principales focos de tensión global en 2026.
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