DUBÁI.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió el martes durante su discurso sobre el Estado de la Unión que no permitirá que Irán obtenga un arma nuclear y presentó argumentos que, a su juicio, podrían justificar un eventual ataque. Teherán calificó sus declaraciones como “grandes mentiras”, mientras ambas partes se preparan para reunirse el jueves en Ginebra con el objetivo de avanzar por la vía diplomática.
Durante su discurso anual ante una sesión conjunta del Senado y la Cámara de Representantes, Trump aseguró que no permitirá que “el mayor patrocinador del terrorismo del mundo” obtenga un arma nuclear.
“El régimen [iraní] y sus aliados asesinos no han propagado más que terrorismo, muerte y odio”, afirmó el presidente republicano, aproximadamente 90 minutos después de iniciado su discurso. “En la actualidad, siguen adelante con sus siniestras ambiciones nucleares”, advirtió.
Trump sostuvo además que Teherán “ya ha desarrollado misiles que podrían amenazar a Europa y nuestras bases en el extranjero” y lo acusó de estar “trabajando para construir misiles que pronto alcanzarán Estados Unidos”, sin dar más detalles.
Teherán niega tener ambiciones nucleares militares, pero insiste en su derecho al uso civil de la energía nuclear en virtud del Tratado de No Proliferación (TNP), del que es signatario.
“Lo que se afirma sobre el programa nuclear de Irán, su misil balístico intercontinental y el número de muertos en los disturbios de enero no es más que la repetición de una serie de grandes mentiras”, escribió el portavoz de la cancillería iraní, Esmaeil Baghaei, en la red social X el miércoles.
“Repetir una mentira hasta que se convierta en verdad es una narrativa propagandística acuñada por el nazi Joseph Goebbels”, agregó Baghaei. También indicó que esta lógica es utilizada tanto por el gobierno estadounidense como por “el régimen genocida de Israel, para impulsar una siniestra campaña de desinformación contra la nación iraní“.
“Nadie debe dejarse engañar por estas mentiras obvias”, añadió.
Irán y Estados Unidos tienen previsto reunirse el jueves en Ginebra en su tercera ronda de conversaciones bajo la mediación de Omán, desde hace tiempo un interlocutor entre Teherán y Occidente. Antes de su inicio, Trump afirmó que prefiere “resolver este problema por la vía diplomática” y la República Islámica consideró que un acuerdo está “al alcance de la mano”.
El presidente estadounidense intentará alcanzar un acuerdo que garantice, en particular, que Irán no se dote de armas atómicas. “Quieren llegar a un acuerdo, pero no hemos escuchado esas palabras secretas: ‘Nunca tendremos un arma nuclear’”, dijo en su discurso.
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, se mostró optimista este miércoles respecto a las conversaciones. “Observamos una perspectiva favorable”, dijo en un discurso. “Continuamos el proceso bajo la guía del líder supremo, para salir de esta situación de ‘ni guerra ni paz’”, sostuvo.
El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araqchi, había afirmado que su país estaba “decidido a alcanzar un acuerdo justo y equitativo, lo antes posible”.
“Tenemos una oportunidad histórica de lograr un acuerdo sin precedentes que aborde las preocupaciones de ambas partes y los intereses mutuos”, escribió en la red social X. “El acuerdo está al alcance de la mano, pero solo si se da prioridad a la diplomacia”, aseguró.
Por su parte, Mohammad Bagher Qalibaf, presidente del Parlamento iraní, señaló que Estados Unidos podía optar por la diplomacia o enfrentarse a la ira de Irán. “Si eligen la mesa de la diplomacia -una diplomacia en la que se respeten la dignidad de la nación iraní y los intereses mutuos- nosotros también estaremos en esa mesa”, declaró.
“Pero si deciden repetir experiencias pasadas mediante el engaño, las mentiras, un análisis defectuoso y la información falsa, y lanzar un ataque en medio de las negociaciones, sin duda probarán el golpe firme de la nación iraní”, afirmó.
De fracasar las conversaciones, persiste la incertidumbre sobre el momento de cualquier posible ataque, así como sobre su misión y objetivos. En este contexto, Estados Unidos reunió su mayor despliegue de aviones y buques de guerra en Oriente Medio en décadas, como parte de los esfuerzos de Trump por presionar un acuerdo.
Irán ya ha dicho que todas las bases militares de Estados Unidos en Medio Oriente serían consideradas objetivos legítimos, poniendo en riesgo a decenas de miles de militares estadounidenses en la región.
Los países de Medio Oriente temen que un ataque de Washington a Irán pueda derivar en una nueva guerra regional, mientras aún arden las brasas de los años de guerra entre Israel y Hamas.
Irán y Estados Unidos, que reanudaron el diálogo el 6 de febrero en Mascate, celebraron cinco rondas de negociaciones nucleares el año pasado, que se vieron interrumpidas por la guerra de 12 días desencadenada en junio por un ataque israelí, durante la cual Washington bombardeó instalaciones nucleares iraníes. En su discurso, Trump celebró esta “Operación Martillo de Medianoche”, que destruyó las plantas de Natanz, Fordow e Isfahan.
El presidente también responsabilizó al gobierno de Teherán por la muerte de miles de manifestantes durante recientes protestas antigubernamentales que alcanzaron su punto álgido los días 8 y 9 de enero. Las autoridades iraníes reconocen más de 3000 fallecidos en esas manifestaciones, pero atribuyen la violencia a “actos terroristas” orquestados por Estados Unidos e Israel.
Por su parte, la organización radicada en Estados Unidos Human Rights Activists News Agency (Hrana) estimó que más de 7000 personas murieron en la represión de esas protestas. Sin embargo, advirtió que el número real probablemente sea mucho más alto.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ofreció horas antes del discurso de Trump una sesión informativa sobre Irán al llamado “Grupo de los Ocho” del Congreso, integrado por los líderes del Senado y la Cámara de Representantes y por los presidentes y miembros de mayor rango de los comités de inteligencia de ambas cámaras.
“Ante todo, si quieren hacer algo en Irán —y quién diablos sabe qué es— deberían hacerlo público y discutirlo con la ciudadanía, no mantenerlo en secreto”, sostuvo el líder demócrata del Senado, Chuck Schumer, en una conferencia de prensa.
Asesores habían instado a Trump a concentrarse en la economía, la inmigración y otros asuntos de política interna, y el presidente dedicó la mayor parte de su discurso, de casi dos horas, a esos temas.
Trump y los republicanos alcanzaron la cima de la política estadounidense con el ferviente respaldo de una base que abraza su doctrina de “Estados Unidos primero” y su promesa de poner fin a una era de “guerras eternas”.
Sin embargo, las encuestas indican que el partido podría tener dificultades para retener el control del Congreso en las elecciones legislativas de noviembre. Una encuesta de Reuters/Ipsos de enero mostró que el 69% de los estadounidenses coincidía con que el país solo debería utilizar a sus fuerzas armadas ante una amenaza directa e inminente.
Trump aseguró que prefiere alcanzar la paz y enumeró distintos conflictos internacionales que, según dijo, logró finalizar o distender. “Como presidente, buscaré la paz donde sea posible, pero nunca dudaré en enfrentar las amenazas contra Estados Unidos donde sea necesario”, concluyó.
Agencias AFP, ANSA, AP y Reuters

