Un hombre murió el jueves tras atacar una sinagoga en las afueras de Detroit, Michigan, en lo que los investigadores consideran "un acto de violencia dirigido contra la comunidad judía", cuando las fuerzas de seguridad del país están en alerta máxima desde el comienzo de la guerra en Medio Oriente.
Un individuo no identificado estrelló una camioneta contra la sinagoga Temple Israel en West Bloomfield, informó a periodistas el alguacil del condado de Oakland, Michael Bouchard.
El atacante estrelló el vehículo contra las puertas del templo, lo que provocó un incendio y desencadenó un fuerte operativo de las autoridades.
El "personal de seguridad lo vio y se enfrentó con él a tiros", indicó Bouchard. "No podemos decir en este punto qué lo mató, pero el personal de seguridad sí se enfrentó al sospechoso con disparos".
La agente especial a cargo de la oficina del FBI en Detroit, Jennifer Runyan, dijo a periodistas que el ataque se investigará "como un acto de violencia dirigido contra la comunidad judía".
Bouchard también dijo que el atacante parecía estar solo en el vehículo y que perros policías verificaron si la camioneta que usó tenía explosivos.
Un miembro de seguridad del templo fue herido por el vehículo y fue trasladado a un hospital, agregó el jefe policial.
"Hemos hablado durante dos semanas sobre la posibilidad lamentable de que esto pasara", afirmó el alguacil Bouchard. "Así que no hubo falta de preparación".
Todas las instalaciones de la colectividad judía de la zona "van a tener mucha presencia adicional (de seguridad) a su alrededor hasta que averigüemos qué pasó", añadió.
Agentes realizaron un operativo poco después del incidente, en medio de una tensión creciente en todo el país por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.
"Es absolutamente increíble que sucedan cosas así", reaccionó el presidente estadounidense, Donald Trump.
El jefe de la diplomacia israelí, Gideon Saar, se declaró "conmocionado". "El antisemitismo nunca debe tener permiso para mostrar su rostro repugnante", publicó en X.
La gobernadora de Michigan, Gretchen Whitmer, condenó el ataque.
"La comunidad judía de Michigan debería poder vivir y practicar su fe en paz", dijo Whitmer.
La Federación Judía de Detroit indicó que las instituciones judías se encontraban en confinamiento preventivo.
