La creación de un sistema digital integral para el control de la faena bovina fue bien recibida por referentes de la cadena de la carne, que destacaron el avance en modernización, la eliminación de la obligación de registros en papel y una mayor eficiencia en los controles. Coincidieron en que implica actualizar normas obsoletas y ordenar un esquema que ya funcionaba de manera fragmentada.
El nuevo esquema, formalizado en el Boletín Oficial con la firma del ministro de Economía, Luis Caputo, reemplaza registros históricos en papel —se elimina la obligación de contar con un libro físico de Existencias de Hacienda y Carnes, vigente desde 1981— por herramientas electrónicas obligatorias. A partir de ahora, los establecimientos deberán cargar de manera digital el ingreso de animales, las autorizaciones de faena, los resultados del proceso y las existencias de carne en cámaras de frío, con información que tendrá carácter de declaración jurada.
Para la Cámara de la Industria de la Carne y Derivados de la República Argentina (Ciccra), la iniciativa va en la dirección correcta y responde a una necesidad largamente planteada. Su presidente, Miguel Schiariti, sostuvo que se trata de una actualización lógica frente a los cambios tecnológicos y operativos del sector.
Desde su mirada, uno de los principales avances es dejar atrás herramientas que habían perdido sentido práctico. “Es una medida muy positiva, es una modernización”, afirmó, y puso como ejemplo el histórico libro de movimiento de hacienda. “En ningún sentido tenía lógica tener un libro de movimiento de hacienda, si lo podés llevar en forma digital”, acotó.
Subrayó que muchas de las disposiciones derogadas eran muy antiguas y ya no se utilizaban. “Se actualizó y se modernizó la normativa, cumpliendo la misma función. Nosotros estamos de acuerdo”, remarcó el dirigente.
En ese marco consideró que el esquema general es adecuado, aunque señaló un punto que, a su entender, podría reforzar los controles. “Lo único que yo haría es volver a poner en funcionamiento las cámaras que, en algún momento, la exOncca [Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario] obligó a instalar en los frigoríficos”, recordó. Según explicó, esos sistemas permitían registrar en video la tipificación durante la faena y funcionaban como respaldo ante eventuales desvíos. “Es una manera de evitar que se cambie el sexo o la categoría a una media res o a una res”, señaló. Advirtió que con el correr del tiempo esos mecanismos dejaron de controlarse y cayeron en desuso.
Para Víctor Tonelli, consultor, el eje central de la medida es el ordenamiento del sistema y la reducción de la burocracia. “Básicamente es ordenamiento y desregulación”, definió.
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Tonelli explicó que el paso a registros digitales permitirá reemplazar un esquema que había derivado en tareas administrativas poco eficientes. “El libro de faena que se llevaba a mano terminaba siendo más un tema de exceso burocrático que de control propiamente dicho”, señaló. Destacó que la digitalización simplifica tanto la operatoria diaria como las tareas de fiscalización. “Hoy todo digitalizado es más sencillo para el que registra y muchísimo más sencillo para quien controla”, afirmó.
Señaló, además, que el esquema digital refuerza los mecanismos de control sobre la operatoria comercial. “Es un doble control que permite medir relativamente fácil si hay subfacturación o venta en negro”, explicó e indicó que la información sobre compras de hacienda, kilos faenados y existencias en cámaras permite detectar inconsistencias de manera más simple.
Otro de los puntos valorados es la integración de tecnologías que ya estaban disponibles, como la identificación electrónica individual. “Se abre ese tema que había sido tan solicitado incluso por los productores que colocaban la caravana electrónica”, indicó Tonelli. “Así que lo veo muy positivo, es un paso más de todo este proceso de cambio y de ordenamiento”, concluyó.
