LA HABANA. – El gobierno de Cuba activó medidas de emergencia, entre ellas la semana laboral de cuatro días en las empresas estatales y restricciones en la venta de combustible, para enfrentar la crisis energética.
La isla atraviesa desde mediados de 2024 una grave crisis de energía reflejada en apagones diarios que superan las 20 horas en todas las localidades. A ello se suma actualmente el asedio petrolero impuesto por el gobierno de Estados Unidos, que está empeorando aún más la situación.
El 31 de enero se registró el máximo histórico desde que Cuba empezó en 2022 a difundir regularmente estadísticas energéticas, con un apagón que llegó a dejar sin corriente de forma simultánea a un 63% del país.
Las políticas de presión del presidente Donald Trump “nos llevan a aplicar un grupo de decisiones, en primer lugar para garantizar la vitalidad de nuestro país, de los servicios fundamentales, sin renunciar al desarrollo", dijo el viceprimer ministro, Oscar Pérez-Oliva Fraga.
Entre las medidas, que entrarán en vigor el lunes, están la restricción de la venta de combustible, la reducción de los viajes entre provincias por ómnibus y trenes, el cierre temporal de algunos hoteles y empresas estatales, así como la disminución de la semana laboral a cuatro días (de lunes a jueves) y la práctica del teletrabajo.
“En mi trabajo mandaron a todo el mundo para su casa por un mes”, explicó a la AFP un empleado bancario que prefirió no revelar su identidad. Según la ley, durante ese mes recibirá salario completo. En materia de educación, se reducirán los horarios de estudio en las escuelas y las universidades aplicarán un sistema de clases semipresencial.
Trump ha intensificado sus amenazas contra Cuba desde el ataque del 3 de enero a Venezuela con el que depuso a Nicolás Maduro, el principal aliado de la isla, y asumió el control del sector petrolero venezolano.
Además de cortar el flujo de crudo venezolano, firmó la semana pasada un decreto que amenaza con imponer aranceles adicionales a cualquier país que suministre crudo a la isla, y dijo que México, que suministra petróleo a Cuba desde 2023, dejaría de hacerlo.
El magnate republicano no oculta que con sus políticas busca un cambio de régimen en Cuba, una dictadura comunista sumida en una grave crisis económica, con una inflación galopante, escasez de combustible, alimentos y medicinas, y recurrentes apagones.
Pérez-Oliva Fraga aseguró que se mantendrán las inversiones en energías renovables y que el país continuará sus esfuerzos para aumentar la producción nacional de petróleo, que representa el 30% de su consumo.
En 2025, se instalaron 49 parques fotovoltaicos en todo el país, lo que elevó la producción de energía solar del 3% hace dos años al 10% actual.
El jueves, el presidente Miguel Díaz-Canel había anticipado que su gobierno tenía un plan “para enfrentar el desabastecimiento agudo de combustible”. “Vendrán tiempos difíciles” para los 9,6 millones de cubanos, aseguró.
Explicó que ese plan tomó “como referencia” las directrices que el “comandante en jefe” Fidel Castro (1926-2016), diseñó para enfrentar el “periodo especial”, la crisis económica que generó en la isla la caída del bloque soviético en 1991, que subsidiaba al régimen.
Muchos cubanos aún recuerdan aquellos años de apagones de hasta 16 horas diarias, escasez de alimentos, calles vacías o llenas de bicicletas, fábricas paralizadas y empleados enviados a casa con apenas el 60% del salario.
La economía cubana comenzó a repuntar en 1997, de la mano del turismo y la inversión extranjera, y más sostenidamente a partir de 1999, con el inicio de la alianza política y económica con el presidente venezolano Hugo Chávez (1999-2013), quien subsidió al régimen como antes lo había hecho la Unión Soviética hasta su desaparición como entidad.
Tras un período de distensión entre Washington y La Habana bajo el segundo mandato de Barack Obama, Trump llegó a la Casa Blanca en 2017 y reforzó las sanciones que Estados Unidos aplica contra la isla desde 1962.
Agencias AFP y ANSA

