El uso de una cantidad excesiva de detergente durante el lavado de ropa es una práctica extendida que puede generar daños en las lavadoras y afectar la integridad de las prendas. Organizaciones técnicas y laboratorios especializados coinciden en que las dosis habituales superan las necesidades reales de las máquinas actuales.
En el campo del mantenimiento doméstico y el diseño de electrodomésticos, existe acuerdo sobre los efectos negativos del uso excesivo de jabón. El American Cleaning Institute señala que la mayoría de los usuarios aplica más detergente del requerido para obtener un lavado adecuado.
Para una carga media de ropa, la recomendación general es utilizar alrededor de dos cucharadas de detergente, lo que equivale a entre 30 y 50 ml. Esta indicación responde a la formulación concentrada de los productos actuales y al funcionamiento de las lavadoras modernas, que no necesitan grandes volúmenes de jabón para operar correctamente.
La cantidad de detergente debe ajustarse según condiciones específicas. De acuerdo con la Association of Home Appliance Manufacturers (AHAM), una carga normal de 4.5 kilogramos requiere un estándar de 50 ml. No obstante, este volumen puede variar en función de la dureza del agua y el nivel de suciedad.
En presencia de “agua blanda”, la dosis recomendada puede reducirse, mientras que en zonas con “agua dura” se permite un incremento moderado de hasta 75 ml. Cuando se trata de ropa muy sucia o cargas de gran tamaño, el aumento debe ser progresivo, en un rango de entre 75 y 100 ml, sin superar esos límites. Para los detergentes en cápsulas monodosis, las especificaciones técnicas indican el uso de una unidad en cargas normales y dos cápsulas únicamente en lavados pesados.
¿Qué es lo que provoca el exceso de detergente en el lavarropas?El Cleaning Lab del Good Housekeeping Institute explica que los detergentes actuales son altamente concentrados. Cuando se utiliza una cantidad mayor a la necesaria, los ciclos de enjuague de las lavadoras de alta eficiencia (HE), que emplean menos agua, no logran eliminar por completo los residuos químicos.
Estos restos se acumulan tanto en las prendas como en los componentes internos del electrodoméstico. Consumer Reports indica que el exceso de detergente favorece la formación de depósitos en el tambor y en los sistemas de desagüe, que puede derivar en la proliferación de bacterias y moho, así como en olores persistentes.
Además, la bomba de desagüe debe trabajar más para manejar la espuma adicional, lo que acelera el desgaste del motor y de los sellos de agua. En las prendas, los residuos de jabón atraen suciedad del ambiente, provocando rigidez en las telas y pérdida prematura del color.
Las fuentes especializadas recomiendan seguir las instrucciones del fabricante de la lavadora y del detergente antes de cada lavado. Ajustar la dosis no solo reduce el deterioro del equipo, sino que también permite una higiene efectiva de los tejidos.
Por María Camila Salas Valencia


