El próximo miércoles 11 de febrero será el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia y de acuerdo con datos del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII) al 30 de junio de 2025 se contaba con 44,835 investigadores registrados, de los cuales, 18,444 son mujeres (cerca del 41.1% del total).
Aunque todavía no es una cifra ideal, las científicas mexicanas se desarrollan en un área que les representa un desafío, aunque no un imposible, tal y como lo demuestran estas tres mexicanas que comparten sus motivaciones e impacto del liderazgo femenino en la investigación.
De niña, su curiosidad surgió gracias al El mundo de Beakman, un programa educativo de ciencia donde un científico excéntrico hacía experimentos con un gran sentido del humor; también de los programas en Discovery Channel donde explicaban el origen del universo.
Después, en la secundaria, su profesor de Física captó su atención al explicar que, si no existiera la fuerza de fricción, nosotros no pudiéramos caminar: “Entonces eso me sorprendió mucho porque para mí, caminar es algo muy cotidiano, muy simple, ¿no? Como que no hay nada de ciencia detrás de eso decía yo, y me impactó mucho”, relata.
Su mayor reto fue el poder estudiar la licenciatura, pero pese a que tuvo que trabajar al mismo tiempo que estudiar, lo consiguió. Asimismo, el hablar otro idioma fue otra barrera que superó, pero en el proceso tuvo una mentora: María Elena Tejeda Yoman, su asesora de la carrera y Maestría, además de inspiración.
Acerca de que la primera mujer presidenta sea una científica, comenta que le causó un gran impacto: “si ya era como extraño pensar en una mujer presidenta, se me hizo incluso mucho más curioso el hecho de que fuera científica, y más que nada física".
El proyecto que más le ha dado alegría y satisfacción es uno sobre las estrellas enanas blancas; le gustó porque fue su primer acercamiento a la Astrofísica y las Astropartículas. Considera que actualmente, la Química es el área de la ciencia con mayor impacto, ya que puede aplicarse inmediatamente a la industria, “pero todas las ciencias, incluso la Física tienen una aplicación directa; por ejemplo, la Física de Superconductores”.
Como mujer en un campo dominado por hombres señala que su experiencia “en general, en cuanto al apoyo, por ejemplo, ha sido muy buena, porque, para empezar, he sido muy alentada por mujeres científicas, por mi asesora de la de la licenciatura y mis asesoras de doctorado fueron mujeres también”.
Ella menciona que, desde pequeña hacía preguntas para entender cosas, por lo que hacer investigación empató con su personalidad al ser una forma de explicar el mundo, además de contribuir “y dejar algo que nos pueda servir a todos”, explica.
Su camino no fue sencillo; al inicio se enfrentó con la dedicación tan exhaustiva que requiere la carrera y los años de adultes temprana que se le entregan, también con la toma de decisiones personales y el manejo de la frustración “porque el camino de la ciencia no es no es lineal".
Pese a lo anterior, afirma que su jefe actual le mostró cómo ser científica a nivel personal, a nivel académico, “y también dentro de la comunidad hay muchas mujeres que me han hecho reflexionar mucho sobre cómo llevar la ciencia y decisiones de formar familia, cómo distribuir tu tiempo para poder hacer todo lo que tú quieras hacer", describe.
Sobre la primera presidenta científica del país, comenta: “Te hace pensar que todo es posible, y a nivel de donde me desarrollo, que haya personas o mujeres que sean directoras del Instituto donde yo trabajo, todavía lo siento un poco más cercano.
“Hace no muchos años, como unos cinco o 10 años, sentía que todas las contrataciones que tenía el Instituto donde trabajo eran principalmente de hombres, y ahorita sí siento que hay un esfuerzo importante por equilibrar esta situación y a mí me dan muchísimas ganas de trabajar y más confianza de seguir escalando en mi carrera profesional, que hay más mujeres investigadoras o que está un poco más equilibrada la situación”.
En su carrera, su proyecto más significativo es uno donde, tras casi ocho años de investigación, pronto se darán a conocer los resultados. Según ella, los proyectos aplicables de ciencia son los que ahora tienen un mayor impacto en México y son clave para el desarrollo del país.
Ser mujer en la ciencia implica presiones, ya que mientras se tiene un desarrollo profesional son menos las mujeres que avanzan al tener una desigualdad en, por ejemplo, el cuidado de los hijos, siendo que las ciencias son demandantes.
Ella explica que durante la carrera había Veranos Científicos, un programa entre los semestres donde se podían hacer estancias en el Tecnológico, siendo que en una tuvo lo que considera fue su primer acercamiento real con la ciencia, con lo cual comenzó su pasión por estar en el laboratorio y dedicarse a la investigación.
“El principal reto fue superar la frustración de los primeros errores porque la ciencia es así, a veces sale lo que esperamos y a veces no. También aprender a sobrevivir con los resultados que no nos salen, creo que es lo que te hace más fuerte y el mayor reto a vencer”, menciona.
Explica que la doctora Ana Eli Páez su tutora durante la Maestría, fue su mentora: “Era una es una doctora muy joven que supo posicionarse bien con base a su trabajo. Entonces, ella fue una guía y una inspiración para seguir en el área”.
Sobre la presidenta científica, comenta: “El hecho de que la candidata fuera una doctora en Ciencias que hubiera trabajado en la UNAM, que estuviera con esta formación te daba muchas esperanzas de que, ella al conocer el esta esta área nos proporcionara un poquito más de apoyo".
Expresa que su proyecto más destacado hasta el momento trata de que, pese de que su área es la medicina es farmacología, trata de encontrar en su proyecto una terapia que no tenga que ver con fármacos; también menciona un resultado en el que se podrían revertir los efectos de deterioro de la memoria. Asimismo, manifiesta que para ella un avance es la Farmacogenética; aunque no sea tan nuevo le muy cara porque se trata de tratamientos personalizados.
Por otro lado, piensa que el área de ciencia con mayor impacto es la de “las ciencias duras, como son la Física, y las Matemáticas (...) En cuestiones Física tenemos a muchos astrónomos y a la primera mujer que colaboró en la NASA para el proyecto de Marte".
Ser mujer en este entorno le resulta difícil debido a las preferencias y mayores oportunidades que les dan a los hombres y que “algo muy evidente es que muchos Institutos, Departamentos y Facultades son lideradas por hombres; a las mujeres creo que se les da mucho menos apoyo o proyección y también el apoyo económico, los sueldos también varían en función de eso”.
Las tres coincidieron en dos temas; el primero es que la representación femenina es la motivación que las niñas de hoy requieren para interesarse en las Ciencias en un futuro:
“Que haya mujeres en puestos de poder, que sean las personas encargadas de tomar decisiones, completamente me cambia la perspectiva y el panorama (...) O sea, que tú puedas ver que mujeres sean científicas y se dediquen y sean tan apasionadas, creo que como niñas yo es fundamental”, expone Thelma Arenas.
El segundo punto, es la falta de presupuesto; el presupuesto para ciencia en el país muestra una tendencia de estancamiento y reducción en términos del PIB durante el periodo 2019-2026. Tan sólo para 2025, el gasto en Ciencia, Tecnología e Innovación se estimó en 0.16% del PIB, el nivel más bajo en casi dos décadas.
Respecto al futuro de la Ciencia mexicana “en este preciso momento creo que es un poco desolador porque se redujo económicamente el apoyo a la investigación”, razona Rocío Solís, y agrega que esto implica que las becas hacia los alumnos disminuyan.
“Es cierto que la limitante en los recursos es algo importante; hay periodos en donde te quedas sin ingresos económicos y siempre tienes que estar ahorrando y pensando en el futuro", expone la doctora Arenas.
Sin embargo, pese a que todo lo negativo que podría visualizarse en las Ciencias para las mujeres, Maura Ramírez reflexiona que a pesar del miedo que se tenga para hacer las cosas, en realidad “si lo intentamos y fallamos, ‘no pasa nada’, todo está bien”, un consejo que en un momento de su desarrollo profesional le quitó un peso de encima y brindó alivio.


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