El telescopio espacial James Webb confirmó en enero de 2026 la existencia del primer agujero negro errante supermasivo jamás observado, conocido como RBH-1. Este objeto viaja a más de mil kilómetros por segundo fuera de su galaxia de origen, dejando tras de sí una estela de estrellas recién nacidas.
Suscríbete a nuestro canal de Telegram y lleva la información en tus manos
El hallazgo, respaldado por estudios publicados en The Astrophysical Journal, cambia la forma en que los científicos comprenden la dinámica de los agujeros negros y su influencia en la evolución del universo.
RBH-1 es un agujero negro supermasivo con una masa millones de veces mayor que la del Sol. A diferencia de los que permanecen en el centro de las galaxias, este fue expulsado al espacio interestelar.
Su movimiento supersónico genera ondas de choque al atravesar nubes de gas, un fenómeno que desencadena la formación de nuevas estrellas, algo nunca visto en este tipo de objetos cósmicos.
El descubrimiento inicial ocurrió cuando el telescopio Hubble captó una misteriosa línea luminosa en 2023. Los astrónomos pensaron que era un error óptico o una galaxia vista de perfil.
Nuevos análisis revelaron una región repleta de estrellas jóvenes, lo que despertó la hipótesis de que un objeto extremadamente masivo estaba generando ese rastro.
La controversia duró tres años hasta que el James Webb detectó ondas de choque provocadas por un cuerpo masivo en movimiento. Esa evidencia confirmó que se trataba de un agujero negro errante.
La observación directa del gas comprimido disipó las dudas y validó la teoría de un objeto expulsado violentamente de su galaxia original.
Los científicos explican su origen mediante el famoso problema de los tres cuerpos. Tres galaxias en fusión albergaron tres agujeros negros supermasivos que interactuaron gravitacionalmente de forma caótica.
El más pequeño fue catapultado al espacio profundo, alcanzando una velocidad colosal que lo convirtió en el primer agujero negro errante confirmado.
Aunque RBH-1 es devastador a escala cósmica, los expertos descartan un riesgo inmediato para nuestro sistema solar. Sin embargo, su existencia sugiere que podría haber muchos más vagando por el universo.
Este descubrimiento impulsa nuevas búsquedas de estos monstruos invisibles y redefine el papel de los agujeros negros en la formación de estructuras galácticas.
adn Noticias. Te Hablamos con la verdad. Suscríbete a nuestro canal de WhatsApp y lleva la información en la palma de tu mano.
