Un edificio de tres plantas perteneciente a la policía militar rusa se derrumbó este martes en el interior de una base del Ejército ubicada en Sertolovo, una localidad a unos 30 kilómetros al norte de San Petersburgo, en la región de Leningrado. Según informó el gobernador regional, Alexander Drozdenko, el colapso dejó víctimas mortales y activó de inmediato un operativo de búsqueda y rescate entre los escombros. El medio local 47news, citando a servicios de emergencia, elevó el balance preliminar a tres muertos, aunque esa cifra no fue confirmada de manera oficial por las autoridades en las primeras horas.
El propio Drozdenko detalló en un mensaje publicado en Telegram que ordenó a las fuerzas del orden asistir al Ejército en las tareas de remoción de escombros y rescate de posibles supervivientes. Los equipos de emergencia se desplegaron en la zona, que fue acordonada por efectivos militares y policiales, según medios locales. El área del tercer piso, donde se habría originado la deflagración, quedó completamente destruida, con daños extensos en los pisos inferiores y el tejado colapsado.
La causa del derrumbe no fue determinada de forma oficial en las primeras horas. Sin embargo, el medio regional 47news señaló que el colapso fue consecuencia de una explosión escuchada por testigos a varios kilómetros de distancia. Paralelamente, el Comité de Investigación de Rusia —organismo competente en crímenes graves— abrió una causa penal por una posible infracción de las normas de seguridad contra incendios, una fórmula habitual de las autoridades rusas para investigar siniestros en instalaciones oficiales antes de determinar su origen.
Las fugas de gas constituyen una causa frecuente de explosiones en edificios de la era soviética en Rusia, donde el gas se emplea de manera generalizada para calefacción y cocina. Sin embargo, las autoridades no aportaron ningún indicio en ese sentido, y la instalación afectada es una unidad militar activa, lo que introduce variables distintas a las de un accidente doméstico. Cuatro militares fueron reportados como desaparecidos en las primeras horas, de acuerdo con informaciones preliminares recogidas por medios regionales.
El incidente se produjo en un contexto de creciente actividad de sabotaje sobre instalaciones militares y de infraestructura civil en territorio ruso desde el inicio de la ofensiva a gran escala contra Ucrania en febrero de 2022. Los servicios de inteligencia ucranianos han reivindicado en varias ocasiones operaciones dentro de Rusia, incluyendo ataques a aeródromos, depósitos de munición, refinerías y líneas ferroviarias. La región de Leningrado, pese a no lindar directamente con Ucrania, alberga infraestructura militar estratégica y ha sido escenario de operativos de vigilancia y acción encubierta documentados por analistas occidentales.
Sertolovo pertenece al distrito de Vsevolozhsky, en la región de Leningrado, y es sede de instalaciones del Ejército ruso con larga tradición histórica. La base donde ocurrió el derrumbe no había figurado anteriormente en reportes públicos de incidentes de seguridad. La opacidad informativa del Ministerio de Defensa ruso —que no emitió comunicado alguno en las horas posteriores al suceso— dificultó la verificación independiente de los detalles del incidente, incluida la causa exacta del colapso y el número real de bajas.
La apertura de una investigación penal por el Comité de Investigación, sin embargo, confirma que las autoridades tratan el hecho como un suceso de gravedad que requiere escrutinio formal. Esa institución, creada en 2011 y dotada de amplias competencias investigativas, interviene habitualmente en casos de catástrofes, crímenes violentos y accidentes con víctimas mortales. Su implicación temprana sugiere que el saldo humano podría ser mayor que el reconocido inicialmente de manera pública, una dinámica recurrente en los incidentes que afectan a instalaciones castrenses en Rusia desde el comienzo de la guerra.

