A los 34 años, Zen Stewart cambió las aulas de diseño de interiores por un puesto como electricista de construcción de nivel cuatro dentro de un programa de aprendizaje en Raleigh, Carolina del Norte. Según contó, en 2025 ganó aproximadamente 43.000 dólares en el oficio, tras dejar atrás un camino que no le convencía.
Después de graduarse de la preparatoria, Stewart comenzó a estudiar diseño de interiores, diseño gráfico y administración de empresas. Explicó en una entrevista a CNBC que siempre le gustaron “la moda, el diseño y la arquitectura” y nunca pensó que se dedicaría a los oficios.
Sin embargo, durante su paso por la universidad, la trabajadora sintió la necesidad de cambiar de rumbo. “Sabía en lo más profundo de mi ser que había algo más para mí”, afirmó.
Antes de dedicarse a la electricidad, trabajó como DJ y en el comercio minorista de joyería, además de ocupar puestos en ventas y telesalud.
En este último empleo programaba rutas para personal sanitario, hasta que un software asumió esa tarea. La joven aseguró que la “idea de convertirse en electricista” ni siquiera se le “ocurrió” hasta que empezó a perder trabajos que “creía buenos”.
Desde entonces, investigó qué carreras “no van a ser reemplazadas por la inteligencia artificial (IA) en un futuro próximo”.
En 2025, Stewart ganó cerca de US$43.000 con trabajos eléctricos. Eligió ese oficio porque, según explicó, “había muchas maneras de ascender y muchos caminos que pagaban muy bien”. También valoró la posibilidad de trabajar con sus manos y mantener un “componente creativo”.
Además, consideró que la electricidad resultaba una opción viable. “Pensé que podría con eso”, dijo.
Cuando comunicó su cambio de rumbo, su entorno reaccionó con sorpresa. “Fue un shock”, recordó, y explicó que sus allegados estaban acostumbrados a escuchar planes vinculados con el diseño o la música.
La oportunidad llegó a través de su madre, quien la conectó con electricistas que trabajaban en una joyería donde Stewart estaba empleada. “Literalmente fui a su oficina ese mismo día y llené mi solicitud”, relató. “La semana siguiente ya estaba trabajando”.
Stewart trabaja ocho horas diarias, en ocasiones diez, de lunes a viernes. Rara vez cumple horas extra en fines de semana o por la noche. Suele levantarse entre las 4.30 hs y las 5 hs.
“Fue un gran choque cultural porque no estaba acostumbrada a levantarme al amanecer”, indicó. Sin embargo, aseguró que, tras adaptarse, lo disfruta.
En agosto de 2025 se incorporó a la International Brotherhood of Electrical Workers (IBEW, por sus siglas en inglés). La afiliación le brinda beneficios como seguro médico, ayudas para la matrícula y mayor facilidad para acceder a empleo. Paga alrededor de US$57 mensuales en cuotas sindicales.
Uno de los principales desafíos es desenvolverse en un ámbito dominado por hombres. “Sí, me siento segura, pero muchas veces, por ser mujer, siento que tengo que demostrar más”, afirmó.
Aunque valoró la buena intención de sus compañeros, explicó que a veces necesita recordarles que “lo tiene todo bajo control” y que “puede hacerlo sola”.
La joven se prepara para rendir el examen de aprendiz. Su meta es dirigir su propio equipo y estar a cargo de un sitio completo. Con una licencia de oficial, espera viajar y trabajar en distintos estados. Según indicó, ese tipo de tareas puede resultar muy lucrativo.
Actualmente, hace trabajos de electricidad comercial, pero quiere orientarse hacia la electricidad industrial, que ofrece una mejor remuneración.
A largo plazo, Stewart proyecta asumir funciones más administrativas, como la gestión de proyectos. “Pienso en el desgaste físico de este trabajo”, señaló.
Sobre su tarea cotidiana, destacó que “cada día es diferente” y que puede “ver las cosas de principio a fin”, desde un terreno vacío hasta un edificio terminado.
Stewart no cree que la IA reemplace pronto a los trabajadores cualificados. No obstante, considera que ya comienza a incorporarse.
Mencionó que ya vio bots capaces de mapear la ubicación de puertas o el inicio de paredes. “Definitivamente creo que la IA va a tener un lugar en la construcción”, afirmó.
A quienes evalúan su oficio, les aconsejó: “No dejen que la falta de experiencia los detenga”.


