El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, llegó este domingo a Corea del Sur para mantener una reunión con el mandatario asiático, Lee Jae-myung, en una agenda centrada en el fortalecimiento de las relaciones bilaterales. La visita se enmarca en una gira internacional que llevó previamente a Lula a la India, con el trasfondo de la tensión generada por la reciente suspensión de aranceles por parte de la justicia estadounidense y el posterior aumento en los impuestos globales anunciado por el presidente Donald Trump.
La comitiva brasileña partió de Nueva Delhi por la mañana y programó su arribo a Seúl a las 20:30 hora local (11:30 GMT), según comunicó la secretaría de prensa presidencial. El encuentro oficial entre Lula y Lee se celebrará el lunes y se extenderá hasta el martes, con la firma prevista de varios memorandos de entendimiento en materia de comercio y defensa.
Durante su paso por la India, Lula da Silva y el primer ministro Narendra Modi firmaron un acuerdo de inversión y cooperación técnica enfocado en la exploración de minerales críticos, como las tierras raras, el litio y el niobio. Ambos países expresaron la intención de incrementar el comercio bilateral hasta alcanzar 30.000 millones de dólares en 2030. El acuerdo se produce en un escenario de tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, y busca consolidar una cooperación Sur-Sur en el suministro de materias primas esenciales.
En paralelo, la visita de Lula a Corea del Sur coincide con la escalada de incertidumbre respecto a los aranceles estadounidenses. El Tribunal Supremo de Estados Unidos anuló recientemente la mayoría de los gravámenes impuestos por la administración Trump, aunque el presidente estadounidense respondió con un anuncio de aumento de tasas al 15 % para todas las importaciones afectadas. Brasil resultó parcialmente eximido de un arancel del 40 % que Trump había impuesto meses atrás sobre exportaciones clave.
Desde la India, Lula manifestó su deseo de transmitir a Trump la necesidad de relaciones igualitarias entre países, rechazando la imposición unilateral de condiciones comerciales por parte de economías grandes. “No queremos una guerra fría, queremos relaciones iguales con todos los países y recibir de ellos un tratamiento también igualitario”, sostuvo. Lula criticó que la decisión sobre los aranceles estadounidenses del año pasado se comunicó a Brasil “por Twitter” y calificó de “autoritarismo” la dinámica de negociación impuesta por Estados Unidos.
El jefe de Estado brasileño anticipó que pretende incluir en su agenda futura con Trump temas como el comercio, alianzas académicas, la situación de los ciudadanos brasileños residentes en Estados Unidos y la reactivación de inversiones estadounidenses en Brasil. Subrayó que el país sudamericano no permitirá la explotación de sus minerales críticos bajo condiciones desfavorables, y destacó la creación de un Consejo mineral para garantizar un manejo más objetivo y estratégico de estos recursos.
Lula reiteró su defensa de una reforma en el Consejo de Seguridad de la ONU para incorporar a países en desarrollo, mencionando a Brasil, India y México como posibles miembros permanentes. Consideró fundamental fortalecer la organización para abordar crisis internacionales recientes, citando los casos de Venezuela, Gaza y Ucrania.

