La Alta Representante de la Unión Europea para Política Exterior, Kaja Kallas, ha propuesto crear una iniciativa internacional inspirada en el modelo del mar Negro, que permitió la exportación de cereales ucranianos durante la guerra, para desbloquear el paso de petróleo y gas por el estrecho de Ormuz. Tras reunirse este lunes con el secretario general de la ONU, António Guterres, Kallas alertó sobre la amenaza que supone para el mundo la crisis de suministro energético y la posible escasez de alimentos.
La propuesta de Kaja Kallas consiste en impulsar una cooperación multilateral similar a la Iniciativa del mar Negro, pero adaptada al contexto de Ormuz, actualmente bloqueado de facto por Irán tras la escalada militar con Estados Unidos e Israel. Kallas señala que aplicar este enfoque permitiría mantener abierto el principal corredor del mundo para el transporte de hidrocarburos y reducir el riesgo de crisis alimentaria y energética global.
Desde hace dos semanas, el bloqueo del estrecho de Ormuz, ruta clave entre Irán y Omán, ha interrumpido una quinta parte del flujo global de petróleo. El 85% de ese volumen tiene como destino países asiáticos, según la responsable europea.
Kallas destacó los riesgos que entraña la interrupción prolongada del corredor. Además de afectar los mercados energéticos, advirtió que la falta de fertilizantes este año podría derivar en una escasez de alimentos el próximo, lo que agravaría las tensiones económicas y sociales a escala internacional.
La representante europea expuso diferentes vías de acción. Entre ellas figura la posibilidad de modificar el mandato de la misión Aspides, actualmente destinada a la protección de buques en el mar Rojo, para que pueda actuar en Ormuz.
También barajó la alternativa de una operación bajo el auspicio de Naciones Unidas, siguiendo la experiencia de la Iniciativa del mar Negro. Kallas admitió que lograr el consenso entre los Estados miembros será complejo, pero subrayó la necesidad de respuestas ágiles y de cooperación internacional ante la emergencia.
La reapertura del estrecho de Ormuz se perfila como un reto decisivo para proteger la estabilidad de los mercados globales y evitar que actores vinculados al conflicto aprovechen la situación para financiar nuevos episodios de guerra.


