Los inversores se volcaron al efectivo al ritmo más rápido desde la pandemia de Covid, mientras la guerra en Irán y las preocupaciones por el crédito privado perforan un ánimo previamente alcista en los mercados.
Las tenencias promedio de efectivo en carteras subieron al 4,3% de los activos bajo gestión en marzo, frente al 3,4% de febrero, marcando el mayor salto mensual desde marzo de 2020, según una encuesta a gestores de fondos de Bank of America ampliamente seguida.
Las cifras reflejan un giro brusco respecto de enero, cuando los niveles de efectivo estaban en un mínimo histórico del 3,2%, lo que señalaba una perspectiva positiva para las acciones, impulsada por expectativas de crecimiento económico.
Sin embargo, las acciones y los bonos soberanos han caído desde que comenzaron los bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre Irán el 28 de febrero, en medio de temores de que la disrupción en el suministro de petróleo y el aumento de los precios de la energía afecten el crecimiento global y generen un shock inflacionario que frene los recortes de tasas por parte de los bancos centrales.
“Hay pocos lugares donde refugiarse de este shock de oferta a corto plazo”, escribieron analistas de BlackRock el martes.
Michiel Plakman, responsable global de renta variable en la gestora Robeco, señaló que los inversores están “asimilando” la posibilidad de una guerra prolongada que “impactará en los mercados”.
El índice Stoxx Europe 600 cayó más de un 5% desde el inicio del conflicto, revirtiendo la mayor parte de sus ganancias en lo que va del año, mientras el Brent superó los u$s 100 por barril. El índice S&P 500 —que ya venía rezagado frente a otros mercados antes del conflicto— retrocede un 2,6% en el mismo período.
Las preocupaciones por debilidades en el crédito privado, agravadas por la caída del sector tecnológico del mes pasado, también aumentaron el pesimismo de los inversores.
Seema Shah, estratega global jefe de Principal Asset Management, advirtió que una desaceleración económica podría erosionar “parte de los factores que venían sosteniendo al mercado y evitando que el sentimiento inversor se vuelva muy negativo”.
“Sé que todos están tratando este conflicto geopolítico como algo separado de otros temas en curso”, como el crédito privado o la incertidumbre en torno a la inteligencia artificial, agregó. “Pero en realidad podrían terminar muy conectados si cambia el contexto macroeconómico”.
La exposición a acciones de los fondos long-only se encuentra en su nivel más bajo en más de un año, según un informe de Barclays de esta semana, con los gestores “optando por mantener más liquidez”.
Los bonos soberanos —a los que los inversores suelen acudir en contextos de aversión al riesgo— también se desplomaron, ante el temor de que los bancos centrales suban las tasas. Los gilts lideraron las caídas, con los rendimientos a 10 años —que suben cuando bajan los precios— aumentando 0,5 puntos porcentuales desde fines de febrero.
La proporción de gestores que espera una mejora de la economía global en los próximos 12 meses cayó de casi dos quintos en febrero al 7% este mes, según la encuesta de Bank of America, mientras que quienes prevén mayor inflación global subieron de un 9% neto a un 45% neto.
El sentimiento inversor —una métrica que combina niveles de efectivo, apuestas por crecimiento y asignación a acciones— cayó a su nivel más bajo en seis meses.
En paralelo, los gestores europeos encuestados por BofA esperan una “fuerte corrección a la baja” en las expectativas de crecimiento en la región, frente al optimismo previo al inicio del conflicto.
Más de la mitad de los inversores europeos ahora anticipa un estancamiento económico en los próximos meses, un cambio significativo respecto de la encuesta anterior, cuando solo el 15% preveía una economía estancada y tres cuartas partes de los gestores esperaban una aceleración.
