A menos de 90 días para que inicie la Copa Mundial de la FIFA, el fútbol también se respira entre los miles de migrantes que han hecho de México su hogar mientras deciden si siguen con su viaje al norte, se regresan a casa o se instalan definitivamente en el país.
Desde fines de febrero, vestidos con camisetas azules y calzado brindado por la Unión Europea (UE), cientos de niños, niñas y adolescentes migrantes y refugiados en albergues de Ciudad de México están practicando fútbol en canchas improvisadas para disputar un torneo a finales de abril en un polideportivo capitalino que coronará al mejor de los equipos.
Pero, más importante que el ganador, el proyecto "Goles por la Inclusión", financiado por la UE, busca usar al fútbol como una herramienta de cohesión social para promover la integración, la protección y la convivencia pacífica entre los niños migrantes, una población expuesta constantemente a la violencia, enfermedades, separación familiar y xenofobia.
"El deporte no tiene fronteras. La pelota es redonda aquí o allá", dijo Joel Orta, un migrante venezolano de 26 años, cuyo hijo, Matías, forma parte de la iniciativa que cuenta con el apoyo del gobierno capitalino, la agencia de la ONU para los refugiados ACNUR, y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
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Foto: Reuters
Mientras Orta declaraba, Matías, de ocho años, intentaba hacer piruetas con el balón y se divertía con otros niños migrantes en el patio del albergue donde conviven, ubicado en Tepito, uno de los barrios más peligrosos de Ciudad de México.
Orta, quien junto con su familia tiene un año viviendo en México tras huir de la crisis en su natal Venezuela, recordó que él mismo participó el año pasado de un torneo de fútbol impulsado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), donde, dijo, aprendió que independientemente de los vaivenes, uno "nunca debe perder la esperanza".
Desde el inicio del segundo mandato de Donald Trump en enero, los cruces de migrantes han caído abruptamente en la frontera entre Estados Unidos y México. Sin embargo, organizaciones humanitarias sostienen que la migración no se ha detenido y que alrededor de unos 300,000 migrantes permanecen varados en el país latinoamericano, algunos de ellos sin medios para poder regresar a casa o imposibilitados por amenazas a sus vidas.
La gran cantidad de migrantes estacionados en México ha despertado xenofobia entre la población local, según relatan migrantes, mientras los obstáculos a la regularización migratoria han crecido, empujando a las personas hacia la informalidad y la explotación.
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Foto: Reuters
"El deporte es una herramienta de cambio, una herramienta de paz. Nos ayuda a hacer comunidad, nos ayuda a relacionarnos", dijo Perla Acosta, directora de la asociación civil Más Sueños, que tiene a su cargo la implementación técnica del programa.
"El que tengamos estas actividades de integración hace que los niños se conozcan mejor, que puedan desarrollar sus habilidades", agregó, explicando que, muchas veces, en los albergues, los menores de edad no tienen espacios de juego y están confinados en sus habitaciones.
Entre junio y julio, Canadá, Estados Unidos y México albergarán el Mundial 2026, el evento deportivo más relevante a nivel global. Además de los 104 partidos, la capital mexicana ofrecerá una gran variedad de festivales, exposiciones, murales y eventos al aire libre como torneos de fútbol infantil y juvenil, conocidos como "mundialitos".


