Irán afirmó el sábado haber golpeado la base naval estadounidense de Juffair, en Baréin, que había sido utilizada anteriormente para lanzar un ataque contra una planta iraní de desalinización.
"En respuesta a la agresión de los terroristas estadounidenses de la base de Juffair contra la planta de desalinización de Qeshm, la base estadounidense fue inmediatamente atacada con misiles de precisión (…) por los Guardianes de la Revolución", indicaron esos últimos en un comunicado.
Previamente, el ministro iraní de Relaciones Exteriores, Abás Araqchi, había denunciado un "crimen flagrante".
"Estados Unidos cometió un crimen flagrante y desesperado al atacar una planta de desalinización de agua dulce en la isla de Qeshm", afirmó Araqchi en la red X.
"El suministro de agua en 30 aldeas se ha visto afectado. Atacar la infraestructura de Irán es una acción peligrosa con graves consecuencias. Estados Unidos fue quien sentó este precedente, no Irán".


