Ayer sábado comenzó uno de los fines de semana más largos del año, una fecha clave para el turismo interno en un contexto en el que las familias ajustan sus decisiones de consumo y tienden a fraccionar sus vacaciones en escapadas cortas, en lugar de concentrarlas en un solo período extenso. El feriado extra large de Carnaval volvió a funcionar como termómetro de esa dinámica.
Según un informe del Instituto de Economía de la UADE (INECO), una familia tipo necesitó en promedio $1.265.013 para viajar durante el fin de semana largo de Carnaval, que se extiende hasta el martes 17 de febrero. Ese monto equivale al 74% del salario medio, medido por el indicador oficial RIPTE.
El estudio indica que la relación entre el costo del viaje y el salario no varió respecto del mismo período del año anterior, lo que implicó que “el poder adquisitivo del turismo, entre febrero de 2025 y febrero de 2026, se mantuvo prácticamente constante”, con una leve mejora que no alteró el resultado general.
En términos nominales, todos los destinos presentaron aumentos de precios frente a 2025. Sin embargo, la suba de los ingresos permitió que, en términos reales, el esfuerzo económico resultara levemente menor, según el análisis.
El relevamiento mostró una fuerte dispersión de costos entre destinos. El transporte en micro registra diferencias acotadas, mientras que los precios del alojamiento explican la mayor parte de las brechas.
En ese marco, una familia debió destinar un presupuesto 3,5 veces mayor si eligió San Carlos de Bariloche respecto de Rosario, el destino más económico del listado. En el extremo opuesto, Bariloche concentró el mayor costo total y la mayor cantidad de salarios necesarios para financiar el viaje.
Los destinos que se volvieron relativamente más accesibles fueron Salta, Puerto Madryn, Puerto Iguazú y San Miguel de Tucumán, mientras que San Antonio de Areco, Gualeguaychú y Mar de las Pampas encabezaron los mayores incrementos relativos.
En promedio, el gasto turístico representó 0,74 salarios, un nivel similar al del año previo. El informe concluyó que “la capacidad de las familias para financiar un viaje se mantuvo estable respecto del período anterior” y que “el turismo interno continuó siendo una opción de consumo que resistió cambios en precios y salarios”.
El cálculo se realizó sobre una familia tipo compuesta por dos adultos y dos niños, y solo incluyó los costos de traslado en micro de larga distancia y alojamiento. No se contemplaron gastos en comidas, compras ni actividades recreativas, por tratarse de consumos que variaron según las preferencias de cada grupo familiar.
De ese modo, el fin de semana largo de Carnaval volvió a confirmar el rol de los feriados extendidos como motor del turismo interno, aun en un escenario de ingresos ajustados y decisiones de gasto cada vez más segmentadas.


